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Cómo hacer una buena confesión: Oraciones y un examen de conciencia fructífero.

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Cómo hacer una buena confesión: Oraciones y un examen de conciencia fructífero.

Lo Inédito Multimedia

Para una buena Confesión

Como complemento, publicamos hoy oraciones y un examen de conciencia para que noa ayude a  hacer una buena Confesión...

No deje de escuchar nuestro Podcast "Lo inédito sobre los Evangelios"- Episodio #3:  El Sacramento de la Confesión en el Año de la Misericordia

Roma: Basilica de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Foto: Gustavo Kralj/Gaudiumpress

 

         Aquí estoy, oh mi Dios, vuestro hijo pródigo que vuelve contrito a vuestro seno paterno! Que motivos de confusión para mí, misericordioso Señor y Padre amoroso, habiéndoos tantas veces ofendido, después de haberos tantas veces prometido enmendarme! Cómo me atreví a pecar en vuestra presencia, sabiendo cuánto Os desagrada el pecado! ¡Oh, mi Dios y mi Padre, perdonadme y no me castiguéis según el rigor de vuestra justicia; Tened piedad de mí, que ya no soy digno de ser llamado vuestro hijo, y aceptad los deseos de un corazón apesadumbrado por haberos ofendido, y dispuesto a amaros para siempre. Detesto, Señor, todos mis pecados, que son muchos y graves; porque con ellos merecí las penas del infierno y ofendí a vuestra divina majestad, vuestra santidad y vuestra bondad infinita. Os amo sobre todas las cosas, mi Dios, mi Padre, mi Salvador, y por amor a Vos preferiría morir antes que volver a ofenderos.

Para prepararse adecuadamente para la confesión, debe retirarse a un lugar de recogimiento.  Allí, ponerse seriamente en la presencia de Dios y hacer un humilde y sincero examen de conciencia

Oración antes del examen de conciencia
Mi Dios y Señor, yo me preparo para el santo sacramento de la Penitencia. Iluminad mi espíritu, con el fin de conocer claramente el número y la gravedad de mis pecados, me arrepienta de ellos y los confiese a vuestro ministro con verdadero dolor y firme propósito para nunca volveros a ofender.  Amén

Examen de conciencia  

Primer Mandamiento:    
Si se ha negado, puesto en duda o hablado en contra de algunos de los artículos de nuestra Fe; si se ha descuidado en aprender la doctrina cristiana, o si la ha olvidado; - si ha leído libros prohibidos, novelas obscenas, escritos o periódicos contra la Fe o la moral y si los guarda o se los ha prestado a otros; - si se ha burlado o ridiculizado la religión o sus ministros; - si ha desconfiado de la misericordia de Dios o se ha quejado de su providencia en las enfermedades, en la pobreza, etc. - si ha presumido salvarse sin la confesión, o si la quiere demorar hasta la muerte; - si peca con la esperanza del perdón y dice: Después me  confesaré; – si por pereza ha dejado de oír Misa, rezar o adorar  a Dios; - si ha consultado hechiceros, adivinos, espiritistas, etc, etc …;- si tiene oraciones supersticiosas, creyendo que con ellas sabrá  cosas futuras, volverse invulnerable, curar enfermedades y dolencias.  

Segundo Mandamiento:  
Si ha jurado en falso, o por cosas insignificantes; - si ha blasfemado de Dios, de la Santísima Virgen y de los santos; - si ha hablado o dicho cosas indignas de ellos; - si deseó males en contra de sí mismo o contra los demás, etc.  

Tercer Mandamiento:   
Si ha dejado de oír Misa entera todos los domingos y fiestas de guardar, o si la oyó adormecido o voluntariamente distraído, portándose con irreverencia, hablando, riendo, burlándose, mirando lascivamente o haciendo gestos o signos escandalosos; - si en esos días trabajó o hizo trabajar sin causa justa , etc.

Cuarto mandamiento:  
Si ha sido desobediente con sus padres, superiores o maestros; - si les ha tenido odio; - si les ha faltado al respeto, les ha respondido mal o les ha dicho palabras injuriosas; - si  no los ha asistido o socorrido en sus necesidades; - si  se ha avergonzado de ellos, etc.

Quinto Mandamiento:    
Si ha tenido odio al prójimo; - Si ha deseado vengarse; - Si ha deseado la muerte o un mal grave para si mismo  o para otro; - si le ha dicho al prójimo palabras injuriosas; - Si ha matado, herido o golpeado a alguien o si mandó, aconsejó o contribuyó para que tales cosas se hicieran; - si se entristeció por el bien del prójimo; - si ha dado escándalo con sus malos ejemplos o palabras; - si tuvo deseo o intentó suicidarse, etc.    

Sexto y Noveno mandamientos:
Si se ha demorado voluntariamente en pensamientos deshonestos; - si ha visto o si ha ido a algún lugar para ver cosas indecentes; - si ha tenido malas conversaciones , o las ha escuchado con placer; - si ha cantado canciones lascivas o leído libros o escritos obscenos; - si ha tenido deseos de cosas malas o impuras; - si ha invitado a alguien para el mal; - si ha practicado con sigo mismo o con otro alguna acción impura; - si ha cometido pecados más graves; - si ha estado en peligro de pecar por no huir y evitar  las ocasiones, en los medios de comunicación, etc.      

Séptimo y Décimo Mandamientos:
Si ha deseado robar – si ha robado, cuánto y cuántas veces; – si ha hallado alguna cosa ajena y sabiendo quien era el dueño, no la restituyó o no hizo la diligencia para saberlo; - si ha aceptado o ha comprado cosas que sabía  que eran robadas; – si en compras, ventas o contratos ha sido injusto, engañando en el peso, medida o calidad; – si pudiendo, no ha restituido lo que debe o lo que no es suyo;  - si ha causado daño al prójimo de cualquier modo, etc .  

Octavo Mandamiento:
Si ha hecho algún juicio o sospecha temeraria; – si levantó calumnias o falsos testimonios; – si ha mentido con perjuicio del prójimo, o en causa grave; – si ha manifestado o publicado alguna falta o defecto oculto del prójimo; –  si ha murmurado del prójimo; – si sembró discordias, chismes o enredos o ha perjudicado a otro por su mala lengua; – si no ha reparado el mal que hizo con calumnias,  injurias, etc.  

Acerca de los mandamientos de la Iglesia:
Examínese si dejó de confesarse por lo menos una vez al año; – si ha ocultado algún pecado grave por vergüenza o miedo; - si ha cumplido la penitencia; - si de propósito esquivó confesores tenidos como doctos y virtuosos; - si se ha confesado sin contrición y propósito de enmienda; – si ha dejado de comulgar por la Pascua; – si no lo ha hecho dignamente; – si no ha ayunado en los días de precepto; – si, dispensado o no de ayunar, ha comido carne en los días prohibidos, etc.  

Un casado: Examinará si  ha faltado con el amor a su esposa; - si la ha injuriado y ofendido con palabras y acciones; - si le ha dado malos consejos; – si le  ha sido infiel; – si le ha impedido o dificultado el uso de los sacramentos, etc.   

Una casada: Si  ha faltado con el amor; - si ha tenido celos, o ha juzgado mal a su marido; - si lo ha maltratado por palabras u ofendido con insultos; - si ha sido desobediente;- si le ha faltado a  la fidelidad conyugal, etc.   

Padres: Si no han educado bien a sus hijos ni los han instruido en el catecismo; - si no los vigilan, procuran saber lo que hacen y que compañías frecuentan; - si no los han corregido; - si no les han dado buen ejemplo; - si los han maldecido o mostrado más afecto a unos que a otros; - si se han opuesto a la vocación de sus hijos o hijas; - si los han impedido de ir a Misa o recibir los sacramentos, etc.  

Los jefes, superiores, etc: Si hacen trabajar sus subordinados, criados o empleados los domingos y días festivos; - si los hacen trabajar más de lo que es justo; - si no les pagan los sueldos y salarios; - si no procuran o impiden que ellos se instruyan en la materias de la salvación; - si les impiden asistir a los oficios divinos o recibir los sacramentos; - si los  maltratan; - si los escandalizan;  - si no los corrigen; - si permiten en su hogar conversaciones u otras acciones indecentes, etc.

Un joven: Si no ha huido y evitado las malas compañías o las diversiones peligrosas; - si no se aplica a sus estudios y trabajos; - si no cumple con las advertencias y consejos de sus padres, superiores y maestros; - si ha hecho demasiados gastos o contraído deudas en contra de la voluntad de sus padres, etc.

Una niña: Si ha faltado a la modestia y recato; - si ha dado escándalo por la forma de vestir, de jugar u otros movimientos del cuerpo; - si busca o conserva amistades o relaciones que la ponen en peligro de ofender a Dios, personalmente o por los medios de comunicación.

Un empleado: Si ha murmurado o ha faltado el respeto a sus jefes; - si ha robado o defraudado en algo; - si ha perdido, dañado o botado cosas que le han encomendado; - si no ha cuidado bien los intereses de sus jefes, etc. 

Un negociante: Si ha cometido algún fraude, en las compras y ventas, pesos y medidas; – si ha falsificado los géneros, etc.  

Un médico: Si  ha sido negligente en casos graves, faltado con la frecuencia necesaria o no empleando los medios adecuados para tratar las enfermedades; - si, en los casos difíciles, no estudió o no consultó expertos; - si ha multiplicado las visitas innecesariamente, o retrasado la curación para obtener mayores ganancias; - si ha exigido un precio demasiado alto; - si ha empleado remedios desconocidos o superfluos para favorecer a los farmacéuticos; - si no ha procurado que los pacientes reciban los sacramentos cuando se juzgan en peligro la vida; - si ha buscado, aconsejado o enseñado los medios de provocar el aborto, etc.

Un abogado: Si, sin ninguna aptitud necesaria, ha aceptado causas para defender; - si ha informado a  la parte contraria las razones de su cliente; - si ha patrocinado a ambas partes; - si ha usado el engaño, las mentiras y los fraudes; - si alega leyes derogadas o doctrina reprobada, etc.
Extraído del Segundo Catecismo de la Doctrina Cristiana, 123 - Edición, 2012, Editorial Voces Ltda.. (Pp. 120-127).

Cómo hacer una confesión

Presentarse al confesor, diciendo: "Padre, bendígame porque he pecado. Yo, pecador, me confieso a Dios Padre todo poderoso y … Mi última confesión fue (se dice cuánto tiempo) " .
Después de acusarse de sus pecados, conviene añadir: "También me acuso de los pecados de la vida pasada que no me acuerdo. Me arrepiento de todo corazón de la faltas cometidas y pido perdón a Dios. "
Después de la absolución, escuchar con atención la penitencia y los consejos del sacerdote.

Acto de contrición
Mi padre y mi Dios, reconozco con mucho dolor que he pecado! yo Os ofendí, oh Mi Redentor y merecí vuestros castigos. Por María, mi Madre y vuestra Madre, declaro que no quiero pecar más. Por Ella, yo Os pido perdón. Amén.

Otro acto de contrición 

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois, bondad infinita, y porque Os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón, Señor, haberos ofendido ; pésame  también por haber perdido el cielo y merecido el infierno. Propongo firmemente,  con el  auxilio de vuestra divina gracia, y por la poderosa  intercesión de vuestra Santísima Madre, enmendarme y nunca más ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.  Espero alcanzar el perdón de mis  pecados, por vuestra infinita misericordia. Amén   

No deje de escuchar nuestro Podcast "Lo inédito sobre los Evangelios"- Episodio #3:  El Sacramento de la Confesión en el Año de la Misericordia