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Domingo - Marzo 12, 2017 - Evangelio de hoy - San Mateo 17, 1-9. 

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Domingo - Marzo 12, 2017 - Evangelio de hoy - San Mateo 17, 1-9. 

Gospel Editor

 Tierra Santa: Basilica de la Transfiguración en el Monte Tabor. Foto: Gustavo Kralj/GaudiumpressImages.com

Tierra Santa: Basilica de la Transfiguración en el Monte Tabor. Foto: Gustavo Kralj/GaudiumpressImages.com

 

Domingo de la primera semana de Cuaresma
 

Libro de Génesis 12,1-4a. 
El Señor dijo a Abrám: "Deja tu tierra natal y la casa de tu padre, y ve al país que yo te mostraré. 
Yo haré de ti una gran nación y te bendeciré; engrandeceré tu nombre y serás una bendición. 
Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré al que te maldiga, y por ti se bendecirán todos los pueblos de la tierra". 
Abrám partió, como el Señor se lo había ordenado, y Lot se fue con él. Cuando salió de Jarán, Abrám tenía setenta y cinco años. 

Salmo 33(32),4-5.18-19.20.22. 
Porque la palabra del Señor es recta
y él obra siempre con lealtad;
él ama la justicia y el derecho, 
y la tierra está llena de su amor.

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, 
sobre los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

Nuestra alma espera en el Señor; 
él es nuestra ayuda y nuestro escudo.
Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, 
conforme a la esperanza que tenemos en ti.



Segunda Carta de San Pablo a Timoteo 1,8b-10. 
Querido hijo: 
Comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por el Evangelio, animado con la fortaleza de Dios. 
El nos salvó y nos eligió con su santo llamado, no por nuestras obras, sino por su propia iniciativa y por la gracia: esa gracia que nos concedió en Cristo Jesús, desde toda la eternidad, 
y que ahora se ha revelado en la Manifestación de nuestro Salvador Jesucristo. Porque él destruyó la muerte e hizo brillar la vida incorruptible, mediante la Buena Noticia, 

Domingo - Marzo 12 , 2017 - Evangelio de hoy -  San Mateo 17,1-9. 
Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado. 
Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz. 
De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús. 
Pedro dijo a Jesús: "Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". 
Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: "Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo". 
Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. 
Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: "Levántense, no tengan miedo". 
Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo. 
Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: "No hablen a nadie de esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos".